


every word is a place
El proyecto every word is a place juega con la idea de que el lenguaje escrito (manifestándose en señalamientos, anuncios publicitarios, accesorios, y a su vez en una fotografía) es una conexión con el mundo que somos. Se ofrece una visión de las palabras como cuerpos-lugares, que se aterrizan y acomodan en el aparador de lo palpable.
Digámoslo de este modo: si miramos un dije con la inscripción de love sobre el cuello de alguien, ese love está de antemano en un lugar que es la piel del modelo y, sin embargo, puede trasladar a cada espectador a otro tiempo/espacio.
Las palabras son una especie de link, llevan a otra cosa (esa cosa podría ser una persona, un secreto, un restaurante, un momento), por medio del proyecto cada individuo partirá de ellas y viajará a su propia referencia.
Todo esto nos llevará a hacer posible el atisbo del yo en la vida diaria, pues las imágenes capturadas son parte del escenario cotidiano. Las mismas no cuentan con otra intervención por parte del artista que no sea la de capturarlas y vigilar el proceso de impresión, con ello se busca que las fotografías hablen por sí mismas y los espacios que en ellas se encuentran puedan apreciarse tal cual.
El proyecto every word is a place juega con la idea de que el lenguaje escrito (manifestándose en señalamientos, anuncios publicitarios, accesorios, y a su vez en una fotografía) es una conexión con el mundo que somos. Se ofrece una visión de las palabras como cuerpos-lugares, que se aterrizan y acomodan en el aparador de lo palpable.
Digámoslo de este modo: si miramos un dije con la inscripción de love sobre el cuello de alguien, ese love está de antemano en un lugar que es la piel del modelo y, sin embargo, puede trasladar a cada espectador a otro tiempo/espacio.
Las palabras son una especie de link, llevan a otra cosa (esa cosa podría ser una persona, un secreto, un restaurante, un momento), por medio del proyecto cada individuo partirá de ellas y viajará a su propia referencia.
Todo esto nos llevará a hacer posible el atisbo del yo en la vida diaria, pues las imágenes capturadas son parte del escenario cotidiano. Las mismas no cuentan con otra intervención por parte del artista que no sea la de capturarlas y vigilar el proceso de impresión, con ello se busca que las fotografías hablen por sí mismas y los espacios que en ellas se encuentran puedan apreciarse tal cual.
